El dilema de las marcas de lujo y la moda.

Hace un tiempo, pase por la vidriera de una tienda Giorgio Armani, y me llamo la atención, que 3 chicas de no mas de 16 años, estaban viendo los modelos expuestos, y discutían sobre cual se iban a comprar cada una.
Cuando vivía en Madrid, me causaba gracia ver a chicos que salían de la escuela con zapatillas Gucci o cinturones de alguna otra marca de símil standing. En fin, después de un tiempo de estar expuesto a este tipo de situaciones, me vinieron a la cabeza un par de cuestiones.
Sabemos que los adolescentes se mueven por tribus y modas, de las cuales son fervientes usuarios, fieles clientes y orgullosos expositores de las mismas. Todo lo que compran, lo llevan puesto, lo muestran, les gusta sentirse aparte del resto, y saber que son mirados. Es la cultura de la exposición, con la cual dentro de 20 años, estos chicos, serán un importante motor de trabajo y consumo (esto ultimo ya lo son).Esta continua cultura de exposición, choca permanentemente con la cultura de lujo y el branding que manejan los departamentos de marketing de dichas empresas. Porque?
Las marcas de lujo ven sus principales características en varios aspectos.
Uno de ellos, es la poca asiduidad con la que son vistos sus productos. Imagínense si cada 3 vehículos que vemos, 2 son Ferrari, llega un momento que el "caballino rampante" nos parece común, primer rasgo en contra de una marca de lujo "común".
El usuario que usa (valga la redundancia) dicho producto, también nos eleva o nos baja de categoría la marca. Para la señora "X" que es fanática de las carteras Louis Vuitton, no debe agradarle mucho que cuando anda por la calle, le pase al lado una niña de 18 con su mismo modelo. Esto produce, sentido de "no pertenencia" y perdida de fidelidad. Recordemos que Señora "X" compraba asiduamente modelos de la marca y la niña de 18 lo hace por moda. Y las modas pasan.
Las imitaciones, es otro de los temas que preocupan a las marcas de lujo, dado que incluso hay "imitaciones de lujo" que son bastante mas caras que un producto genuino de cualquier otra marca, pero que son adquiridos solo por lo que hasta ese momento significa ese producto de lujo.
La verdad es que este tipo de empresas la tienen bastante dificil, si bien ahora están presenciando una excelente venta, dada la tendencia de compra a modelos de lujo, todo esto de las modas de adolescentes, imitaciones, y asiduidad de producto, me hace acordar a la analogía de las langostas devoradoras de cosechas, donde estos insectos (moda), llegan a la cosecha (empresa o producto), y lo devoran en cuestión de minutos, dejando sin comida a los ciudadanos del lugar (clientes fieles), que optan por irse de la ciudad (perdida de fidelidad).

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